La historia de PROCER comenzó en 1935, cuando Saturnino Cabezón y su esposa Ángela Caballero, inmigrantes españoles, empezaron a fabricar y vender corbatas tejidas, un producto muy popular en aquella época.
En 1938 decidieron apostar al crecimiento: incorporaron maquinaria y comenzaron a producir rodilleras y tobilleras. Así nació PROCER, una marca que desde sus primeros años se caracterizó por la innovación, el desarrollo productivo y el compromiso con el deporte.
Su fundador, Saturnino Cabezón, fue un visionario para su época. Supo anticiparse a las acciones de promoción y publicidad modernas, acompañando a grandes deportistas del momento, como el atleta y campeón olímpico Delfo Cabrera y el arquero Amadeo Carrizo. También creó la Copa PROCER, un reconocimiento al campeón de fútbol de primera división, en una premiación que reunía a periodistas y referentes del deporte.
Desde aquellos años fundacionales, PROCER construyó una cultura basada en el trabajo, la calidad y la innovación. Esos valores siguen presentes hasta hoy y nos permiten continuar vigentes en el mercado deportivo, acompañando a nuevas generaciones con productos pensados para el rendimiento, la comodidad y el uso diario.
